Musicalizan DJ´s residentes Fran Di Gianni y Diego Olba.
Congo se ha erigido como uno de los bares más concurridos de todos los Palermos. Punto de encuentro, centro nocturno, cruce entre bar, restaurante y fiestas low-fi, un lugar en el recorrido de los viajeros de la noche de Buenos Aires.
King – Congo
El lugar tuvo un pasado con el nombre de Onduras, con un estilo más bohemio en su espíritu y ambientación. En el 2004 cambió de manos y los nuevos dueños felizmente mantuvieron la estructura aunque le dieron un nuevo brillo. Entre las transformaciones se destaca el jardín, que pasó a ser el corazón del lugar. En el fondo tiene una barra bien provista, mesas, livings y un espacio amplio para beber y cruzarse con habitués y visitantes ocasionales. También hay una parrilla que se enciende los martes y miércoles con propuestas especiales como lechón, cordero o algún corte especial que se encuentre en el mercado.
El lugar tiene dos espacios bien diferenciados: al entrar hay un living confortable, la barra sobre uno de los lados, con una estructura de madera que le da calidez y clasicismo; luego, en un salón contiguo, varias mesas, el mejor lugar para quienes quieren cenar en un espacio más tradicional. La barra ofrece una propuesta de coctelería sin mayores pretensiones, combinación de clásicos (Bloody Mary, caipiras, Old Fashioned, Tom Collins, spritss, Martini, Manhattan…), y opciones como el Kingston cocktail (ron añejo, Kalhua y limón), el Bossanova (ron añejo, cognac, maracuyá y miel) o el trago que lleva el nombre del lugar, combinación de Absolut kurant, Cointreau, maracuyá, frutillas y jengibre. La variedad de bebidas es buena, sin alejarse demasiado de las etiquetas más tradicionales. Un mérito importante es la calidad, trabajando siempre sobre una base de bebidas Premium. Tienen Quilmes de chopera, rubia y bock, y algunas otras opciones en carta, ya en botella. Para acompañar los tragos, hay una carta sencilla con tapas, sándwiches y pizzas. Buena idea que está siendo adoptada por varios lugares. Entre las tapas, opciones como el humus con pimentón y oliva ($7), el carpaccio sellado marinado con hierbas ($8), los camarones al ajillo ($13), las mollejas a la plancha ($12) o el tartar de salmón ($12). Los sándwiches pueden ser de verduras grilladas con rúcula y tomates secos ($11), cuadril tiernizado con mayonesa, tomate y cebolla roja ($12) el de pollo grillado ($14) o la hamburguesa casera completa ($15). Para quienes quieren una cena más formal hay una carta de comidas con platos como ravioles de espinaca, queso de cabra y ricota, ojo de bife con papas o ensalada de salmón con verdes y endivias. Todos los días hay DJs con propuestas musicales distintas. Se destacan los martes con la musicalización de Hugo Lobo (de Dancing Mood).
El precio del éxito El lugar en los últimos meses se ha impuesto como espacio de encuentro en las horas álgidas de la noche, entre la medianoche y las 4 de la mañana, lapso donde todo lo que va a deparar esa noche toma su forma definitiva. Principalmente grupos de mujeres y hombres por separado se encuentran y definen el plan nocturno. El jardín es refugio para charlas, cruces de miradas y deseos. Quizás sea ésa una de las mayores virtudes del lugar, haberse transformado en un lugar donde encontrar y encontrarse. Con la confirmación de este espíritu el bar comenzó a verse abarrotado, complicándose la entrada. Para ordenar esto se impuso de jueves a sábado una consumición mínima de diez pesos para las mujeres y